LAS HUELLAS DE LA INFANCIA: FACTORES DEL DESARROLLO QUE PUEDEN AYUDAR A PREDECIR EL RIESGO DE SUICIDIO

Un estudio prospectivo de 15 años de duración llevado a cabo en Brasil, identifica factores infantiles asociados al riesgo de intento de suicidio y destaca la importancia de la prevención temprana.

El suicidio es una de las principales causas de muerte entre adolescentes y adultos jóvenes, por lo que identificar qué factores pueden aumentar el riesgo resulta fundamental para desarrollar programas eficaces de prevención.

Un reciente estudio publicado en The Lancet Regional Health – Americas, ha realizado un seguimiento de 15 años a 2.060 participantes brasileños, con el fin de evaluar los antecedentes del desarrollo asociados con los intentos de suicidio desde la infancia (6 a 14 años) hasta la adultez temprana (23 años). Los resultados muestran que el 15 % de los participantes había realizado al menos un intento de suicidio antes de los 23 años.

Además, el estudio identificó cuatro predictores infantiles asociados al riesgo de intento de suicidio: el sexo femenino, la exposición al acoso escolar o al maltrato físico, los antecedentes de intentos de suicidio en los progenitores y la presencia de trastornos externalizantes, caracterizados por dificultades emocionales y de comportamiento que se manifiestan de forma externa a través de conductas como la agresividad, la impulsividad o la desobediencia.

En este sentido, los autores invitan a la precaución. Aunque los antecedentes infantiles anteriormente expuestos pueden indicar una mayor vulnerabilidad, estos factores no permiten predecir con precisión qué persona concreta intentará suicidarse.

Por ello, la prevención no debe centrarse únicamente en identificar a quienes presentan un riesgo elevado, sino también en mejorar las condiciones de vida y el bienestar de la población infantil. Entre las medidas de prevención relevantes se encuentran combatir el acoso escolar, facilitar el acceso de las familias a apoyo psicológico y atender tempranamente las dificultades emocionales y de conducta. Estas estrategias, combinadas con una atención clínica adecuada, pueden contribuir a reducir los factores de riesgo y favorecer entornos más seguros.

Referencia al trabajo original: Damiano, R. F., Low, D. M., Ito, L. T., Santoro, M. L., Belangero, S., Pan, P. M., Casella, C., Schäfer, J. L., Uher, R., Szatmari, P., Bryan, C. J., Blumberg, H. P., Miguel, E. C., Rohde, L. A., & Salum, G. A. (2026). Developmental predictors of suicide attempts from childhood to early adulthood: a 15-year prospective cohort study. Lancet regional health. Americas, 61, 101531. https://doi.org/10.1016/j.lana.2026.101531